Mitos y verdades de una vida sostenible


Cuando empecé a interesarme por la vida sostenible empecé a tener ciertos referentes y llegaron a mi ciertas imágenes de una vida perfecta sin plástico y personas con un estilo de vida planeado y sin basuras en su casa y cometí el error de pensar que así debía ser yo, de hecho, empecé a frustrarme muchísimo cuando no era tan rápida en dejar de generar desperdicios o no era fácil para mi hacer ciertas cosas y me di cuenta que las redes sociales no ayudan mucho en nuestro viaje hacia una vida más sostenible. O sí, pero no exactamente para compararnos.


En primer lugar, empecé a tener una vida "más sostenible" cuando decidí cuestionarme por la basura que estaba produciendo (esta historia la escribí a inicios de este blog pero se las vuelvo a compartir)


"En mi caso, todo empezó cuando fui a vivirme sola y al ir de compras al supermecado quería ahorrar lo que más pudiera, e irónicamente, los productos más baratos eran los que estaban llenos de plástico, icopor y empaques innecesarios. Al principio no presté mucha atención, pero después de unas semanas me di cuenta de la cantidad de basura que estaba generando y comencé a cuestionarme desde ese punto y desde ese momento de mi vida.


A partir de ahí, decidí que no solamente quería reducir la cantidad de basura, sino también reducir mi huella ambiental y empecé por lo que yo estaba dispuesta a cambiar para ayudar al medio ambiente y por esa razón decidí empezar a compartir este proceso que he llevado con la basura, el cambio climático y la crisis ambiental."


Hoy sé que he hecho un cambio significativo en mi huella ambiental e hídrica, pero también, como en todo, me he encontrado con ciertos "obstáculos" en el camino y que al ir un poco más allá empecé a darme cuenta que no era la única enfrentandome a ellos, son realmente esos mitos que nos creemos y no nos ayudan a avanzar pero que son solamente eso, mitos, y entre menos creamos en ellos, más podremos hacer.


MITO 1: Una vida sostenible es para personas que ya lo tienen todo resuelto y llevan años llevándola.


Esto me desmotivó mucho en muchas ocasiones porque sentía que las personas que llevaban una vida sostenible habían pasado años planificándola, sabían demasiado del tema, no tenían un error en su viaje, nunca gastaban más de lo necesario, etc. Yo sin embargo, sentía que fallaba tanto en tantas cosas que llegué a pensar que la vida sostenible era para personas demasiado extremistas, pero descubrí que no, que la vida sostenible si necesita personas que estén dispuestas a hacer cambios, algunos más extremos que otros, pero simplemente gente dispuesta.


Me comparaba constantemente con esas imágenes de la cocina llenas de frascos de vidrio sin un solo empaque de plástico o esos carritos de supermercado sin un solo desperdicio y todo a granel (y me parecía que solo podía pasar en países primer mundistas porque no conocía ni un sitio que vendiera semillas de chía a granel, por ejemplo) pero lo bonito de un viaje es que no conoces todos los destinos el mismo día, y en este viaje en específico menos, poco a poco fui descubriendo sitios en los que comprar sin necesidad de empaques, encontré mercados campesinos, productos locales veganos y tiendas de ropa sostenibles. Cuando empecé a dejarme de frustrar (y aquí viene la parte verdadera del mito) e ir realizando cambios en mi vida, empecé a notar poco a poco como mi basura se iba reduciendo sin tener que obligarme a nada o sin tener que forzar las cosas, simplemente así, mi baño sin empaques plásticos, mi cocina con una linda compostera y con una basura casi vacía y ahí me di cuenta que si, hay personas que saben mucho y llevan muchos años en esto, pero un día tuvieron que empezar y que como yo, debieron cometer mil errores para llegar a una cocina sin empaques plásticos y sin desperdicios. Lo que me lleva al siguiente mito.


MITO 2: Una vida sostenible es una vida sin plástico


Cuando pensaba en una vida sostenible pensaba que era solamente una vida que no generaba basura plástica, pero va mucho más allá de eso, de hecho, el término "sostenible" significa según wikipedia: Se refiere al equilibrio de una especie con los recursos de su entorno. La sostenibilidad consiste en satisfacer las necesidades de la actual generación sin sacrificar la capacidad de futuras generaciones de satisfacer sus propias necesidades. (Hace poco escribí algo sobre esto). Así que, ser sostenible no se basa en solamente no comprar empaques plásticos o ir al supermercado con bolsas de tela o de papel, que de hecho, contaminan más que las de plástico (por aquí escribo de eso) sino tener una vida consciente, es decir, si para no acabarme los recursos de mi entorno y vivir en equilibrio debo comprar menos ropa (porque la industria de la moda es una de las más contaminantes) entonces empiezo a cambiar ese hábito en mi vida, o si tal vez descubro que la industria ganadera es altamente contaminante y no puedo dejar de comer carne de la noche a la mañana, pues empiezo dejandola un día o dos y así sucesivamente. De hecho, hay personas que son mucho más sostenibles de lo que creen, solo por tener hábitos más conscientes y un estilo de vida más saludable que por intentar dejar de consumir plástico. Hay una frase que escuché en algún podcast que decía "Contamina menos un vegano en carro que un carnívoro en bicicleta" por eso, no hay manera correcta de empezar, se puede empezar haciendo cualquier cosa y sobre todo equivocandonos mucho, entre más fallemos más aprendemos y es lo que precisamente quiero hablar a continuación.


MITO 3: La coherencia


Algo que solemos criticar mucho es la coherencia de lo que dice una persona con lo que hace, y aunque en muchos casos es válido, pienso que también podemos permitirnos ser incoherentes en algunas ocasiones. En este camino del estilo de vida más sostenible muchas veces me encontré siento mi más dura juez en cuanto a mi proceso de alimentación y de residuos, pero también entendí, que como todo proceso, es mejor que sea imperfecto a que no haya proceso en lo absoluto. Muchas veces nos encontramos castigando a una persona que lo está intentando y falló y lo hacemos desde un punto en el que seguramente nosotros también hemos fallado o no hemos intentado ni siquiera lo que esa persona se está atreviendo a hacer, además, estamos acostumbrados a un estilo de vida que no es para nada sostenible, caemos en la facilidad del consumo, del desperdicio y de lo poco saludable, pero es normal y sobre todo, está bien. Un futuro sostenible, como dije antes, no se refiere solamente a producir cero basura, sino a ser conscientes de lo que comemos, de las desigualdades sociales, buena salud, educación, igualdad de genero, paz, etc. Y todo eso no lo vamos a lograr atacando al otrx porque no es del todo coherente. Intentemos aprender lo que el/la otrx tiene para decirnos, de sus experiencias y lo que lx motiva, intentemos dar amor en cada cosa que hagamos y sobre todo bajar la guardia, que entre más unidos estamos más lejos llegamos.


¡Gracias por leer!

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