Las etiquetas que nos limitan

Recuerdo cuando empecé a ser vegana lo primero que me daba temor era lo que la gente iba a decirme y que efectivamente me dijeron: que si era una exagerada, que si me iba a volver una complicada, que intentara no volverme tan difícil porque después no iban a querer a salir conmigo a ninguna parte a comer, etc. Y después cuando empezaron a aceptarlo me daba un miedo horrible que de pronto quisiera comer queso y alguien pudiera verme y juzgarme, pero más que pensar en el impacto ambiental o en la crueldad animal que supone comerme un queso, mi angustia principal era el de fallarle a mi etiqueta de vegana y sobre todo, que alguien lo supiera.


El veganismo no es una etiqueta cualquiera, de hecho, es una etiqueta muy especifica en la que no todas las personas que tengan una dieta basada en plantas pueden tener cabida y es porque el veganismo, además de optar por no comer nada de origen animal, es una cuestión de ética y una posición política, es entonces, una ideología, por lo cual, el término etiqueta creo que le queda un poco pequeño, sobre todo para la persona que desea encajar en esta descripción, sin embargo, esta, como muchas etiquetas que tengo yo y que seguro tenemos todxs, ademas de servirnos para identificarnos con algo, nos sirven para limitarnos.


Alguna vez me encontraba hablando con una amiga de otra mujer, esa mujer en un tiempo fue heterosexual y después sostuvo una relación con otra mujer, por lo que todxs supusimos y la encajamos dentro de la etiqueta de "lesbiana". Después de un tiempo, esa persona tuvo una relación con un hombre y al hablar del tema lo primero que se dijo fue "¿entonces qué? ya dejó de ser lesbiana?" lo que me llevó a pensar que la persona que quería explorar su sexualidad se sentía limitada por intentar encajar dentro de una etiqueta que todxs pudiéramos entender y por eso cuando escucho a las personas que dicen que no se identifican dentro de las etiquetas ya organizadas por la sociedad es para mi un intento de decir "no queremos ser etiquetadxs de ninguna manera que pueda limitar nuestro comportamiento"


Evidentemente no es fácil comparar la etiqueta de homosexual con la de veganx porque una conlleva en si el maltrato de otro ser vivo y un impacto ambiental gigante, pero cuando nos encontramos en un proceso de cambio de hábitos y de estilo de vida, para la mayoría de personas no es fácil cambiar todo de un momento a otro, de hecho, muchas veces es contra producente, porque al sentirnos obligadxs y presionadxs o estamos muy acostumbrados a cierto producto que en ciertos casos es adictivo (como lo podría ser el azúcar por ejemplo) preferimos desistir a seguir intentándolo, y aquí es donde entra la etiqueta limitante y angustiante que me dice "si soy vegana no puedo comer nada indebido" "si soy lesbiana no puedo estar con un hombre" "si soy ambientalista ¿qué hago con una botella plástica?"


La crisis ambiental que estamos viviendo no se puede dar el lujo de permitir veganxs perfectos, ambientalistas perfectos y personas con procesos perfectos. Les pongo un ejemplo. Imagínense una persona que come carne todos los días y le encanta pero sabe que debe dejar de hacerlo, esa persona va a intentarlo los primeros días, va a sentir que es muy difícil y que no va a poder y va a consumir seguramente el doble de carne por los días que pasó sin comerla. Ahora imagínense esa misma persona, intentando dejar la carne una vez por semana y después dejar alguno que otro plato lleno de lácteos y después sentirse mejor consigo mismx y empezar a reducir su consumo poco a poco, sin etiquetas, sin presiones y con muchísimos errores. Tal vez esa persona nunca deje de comer carne (así que nunca la podríamos etiquetar como veganx) pero si redujo su consumo de carne considerablemente y eso vale más que si hubiera intentado seguir un proceso perfecto y puro hacía el veganismo.


Yo entiendo que la crueldad animal no puede esperar a que decidamos si queremos dejar de comer carne y lácteos, pero no todas las personas lo entienden de esa manera y sobre todo, no todxs están dispuestos a hacerlo, hay personas a las que simplemente no les interesa el maltrato animal, entonces esas etiquetas son inútiles y lo que hacen es crear un bloqueo y un rechazo.


Lo mismo sucede con el ambientalismo, con el plástico, con la bicicleta, con el consumismo, etc. Todos los procesos son imperfectos y está bien que fallemos porque intentarlo sirve más que no hacer nada en absoluto.


El mundo se cambia con un montón de personas haciendo un activismo imperfecto pero lleno de ganas.



65 vistas