Dejar de respirar por respirar

Cuando empecé Avión De Papel lo hice sin ningún tipo de pretensiones, solo quería exponer un punto, compartir una idea, ayudar a entender ciertas cosas que yo estaba entendiendo y buscar la manera de que entre todxs pudiéramos hacer algo.


Sin embargo, el tiempo pasó, lo que yo estaba intentando decir llegó a otras voces, otras mentes, otros países y de repente no solo me estaba leyendo mi mamá y mi hermano, sino que ya empezaban a verme otras personas y a escucharme en otro tipo de contextos y realidades.


Esto me motivó, no solamente por pensar que estaba compartiendo un mensaje importante y "diferente" sino también porque no pensé que a alguien le pudiera interesar lo que yo estaba haciendo. No me mal interpreten, no es que yo no valore lo que hago ni piense que no vale la pena, sino que Avión de papel desde sus inicios fue un diario, algo tan intimo, que quise compartir porque me pareció que si yo no lo sabía había mucha gente ahí afuera ignorando las mismas cosas que yo ignoraba y, lo creo rotundamente hasta ahora, no hay nada más peligroso en este mundo es la ignorancia.


Cuando descubrí que instagram no era la única plataforma para decir las cosas y que de hecho resultaba siendo una plataforma bastante limitante, intenté navegar en otro tipo de páginas y aplicaciones que pudieran interesarme. Los primeros fueron los blogs de cocina y de ahí empecé a darme cuenta del mundo de los blogs. Hasta ese punto yo no había leído ninguno, entonces pensaba que nadie nunca los leía, pero para mi sorpresa, si, hay mucha gente leyendo muchas cosas fuera de instagram, así que empecé a escribir, otra de mis muchas pasiones, y a intentar explicar y contar de una forma descomplicada lo que para mi era cuidar al planeta tierra.


Del blog salió el podcast, porque entendí también (como me pasaba a mi) que no siempre tenía el tiempo de leer o muchas veces solo quería leerme un libro acostada en mi cama sin tener que estar pegada a un dispositivo electrónico, y además, los podcast han sido para mi una compañía que disfruto mucho. Puedo pasar de escuchar un podcast sobre arte a uno sobre asesinos en serie, y no hay nada que me guste más en este mundo que caminarme la ciudad escuchado un podcast, así que dije "¿por qué no?" y entendí que no era solamente el podcast por el podcast, sino que era mi necesidad de desahogarme, de contar, de hablar sin parar, de explicar con pasión, de reírme, de acordarme de esto y de aquello y de llegar un poco más profundo a las personas que me estaban escuchando, porque, aunque con letras me entiendan, con mi voz, mis expresiones y mi manera de hablar conectan, y eso, se volvió algo maravilloso para mi.


Pero después de todo este descubrimiento, de por fin llegar a un punto en donde veía materializado este proyecto que estaba creando, llegó la realidad, esa realidad que sé con certeza que nos golpea a todxs: la vida. Pero no la vida esa bonita que uno ve cuando cae el atardecer o cantamos con lxs amigxs, hablo de la vida cruda, aburrida y monótona, la de pagar facturas, la de tener que hacer el almuerzo y lavar la loza, la de tender la cama, la de salir a mercar, la vida que muchas veces frustra muchos planes.


Esa vida me llegó porque empecé a tener más responsabilidades y por ende más trabajo, y el trabajo significan horas pagas, y esas horas pagas significan horas que no puedo dedicarle a mi proyecto, porque básicamente, mi proyecto no va a pagar mis responsabilidades, y por mucho que quiera, por mucho que intente ponerle más horas al día, hay momentos en los que de tanto esfuerzo llega el agotamiento físico y mental, y con el agotamiento la desmotivación.


Estaba ya encontrándome en ese punto de empezar a dejar las cosas de Avión de papel de lado cuando me di cuenta que para no dejar morir este proyecto que tantas cosas bonitas me había traído, tenía que seguir creando y seguir haciendo las cosas que venía haciendo, con la única diferencia que me estaba forzando a hacerlas y ahí ya dejó de ser divertido.


Entonces decidí darme un descanso, que realmente me dolía porque Avión de Papel era mi escapatoria a todo y ahora quería escaparme yo de Avión de Papel, pero era necesario, porque no quería dibujar por dibujar, ni escribir por escribir, ni grabar por grabar, quería disfrutar todo lo que estaba creando y poder compartirlo con la mejor de las energías, así que básicamente, dejé de lado todo para volver a conectar nuevamente.


Y aquí estoy, contándoles por qué me demoré tanto en volver a escribir, a grabar, a dibujar, y también porque quiero que sepan que todxs en algún momento vamos a pasar por esto, sobre todo si tenemos algún emprendimiento o proyecto que sintamos que hacemos "con las uñas" y que es normal y válido sentirnos agotadxs, desmotivadxs y hasta preguntarnos si todo lo que hacemos tendrá un sentido, pero es importante y termina siendo un deber para nuestra salud mental y física, que dejemos de hacer las cosas por obligación o en automático, y empecemos a darnos cuenta que respiramos por la nariz y todo ese aire invade nuestro cuerpo y vuelve a salir por el mismo sitio por el que entró, y gracias a eso (y a un montón de cosas más) es que podemos vivir, así que dejemos de respirar por respirar, de vivir por vivir y empecemos a disfrutarnos este espacio de vida que nos tocó, porque entonces ¿para qué si no es así?




¡Gracias por leer!


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Lxs espero.


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